Artículos / Literatura / Medios de comunicación

Por Tilikum

Es probable que no te hayas enterado porque los grandes medios de comunicación no se han hecho eco de la noticia. Solo por las redes sociales corrió como la pólvora, pero como tantos otros sucesos con los que a diario nos bombardean.  Lo cuenten o no lo cuenten solo hay una verdad: Tilikum ha muerto.

Tilikum era una orca que capturaron con apenas tres años de vida y que ha pasado más de treinta y tres años en cautividad, encerrada en unas piscinas para hacernos sonreír. Bueno, da igual si sonreías o no, lo importante es que pagaras la entrada para verle. Para capturarla persiguieron a su familia, por mar y por aire, las rodearon con redes de cerco y la separaron de su madre que quedó gritando sin entender nada. Para apresarla tuvieron que morir tres crías más. Lo peor aún estaba por venir.

La llevaron a un pequeño aquarium y la hicieron convivir con tres orcas diferentes. Animales de otras familias, de otras partes del mundo. Dos hembras y un macho. Le hicieron la vida imposible sus compañeros de espectáculos, hiriéndole , golpeándole y el pobre Tilikum no podía alejarse como haría en alta mar para evitar aquella situación. Si quería comer debía aprender las reglas, las normas, contentar a sus captores. Por las noches dormían en unos pequeños hangares donde pasaban casi doce horas diarias. Y ocurrió la tragedia. En uno de los espectáculos atacó a su entrenadora y la ahogó, delante de niños, de padres confusos, de los dueños del negocio que intentaron justificar lo ocurrido. Aquello provocó el cierre de esas pequeñas instalaciones pero no faltaron compradores que pujaran por él. Los esclavistas siguieron haciendo negocio.

En sus nuevas piscinas, más grandes, pero igual de ridículas para unos animales que pueden nadar más de 150 km al día, volvió a ocurrir lo mismo. Compañeros que lo maltrataban, que lo aislaban, que lo golpeaban le hicieron vivir una vida en soledad (es curiosos porque su nombre significa amigos, parientes, tribu, nación, pueblo). Si no hubiese sido por su semen le hubiesen descartado para los espectáculos, pero el negocio debe mantenerse y un simple accidente con una entrenadora no los iba a parar. Tuvo trece crías, que a su vez, tuvieron muchas más y todas fueron repartidas por el mundo, a delfinarios, para que siguiesen realizando espectáculos, para que llenasen sus bolsillos.

Y en aquellas condiciones, a pesar de que no parecía tener ningún problema, mató a dos personas más durante su vida. En la vida salvaje no hay ninguna referencia de un ataque de orca a humanos, en cautividad se conocen unos 70. ¿Son asesinas las orcas como nos mostró el cine o sin embargo están frustradas y por ese motivo atacan a sus entrenadores? Nosotros tenemos clara la respuesta: la culpa es nuestra, tuya y mía.

Perdona que te señale, que te acuse de provocar el dolor y el sufrimiento de unos animales que quizás no hayas escuchado hablar de ellos en tu vida. Pero hay otros miles de cetáceos que están pasando por las mismas condiciones a las que fue sometido Tilikum, a los que separaron de su familia de la manera más brutal, a los que humillan y maltratan psicológicamente si quieren comer, a los que nos parece ver sonreír en sus piscinas y sin embargo son infelices.

Nuestro país tiene el honor de ser el séptimo país del mundo con mayor número de delfinarios, y en uno de ellos, un joven de 29 años, Alexis Diaz,  que se hizo entrenador de orcas por accidente, también murió en medio de un espectáculo para niños. Teko, descendiente de Tilikum lo mató, no por accidente como quieren hacer entender los de Loro Parque, sino atacado. No salió en las noticias, para qué. En ese mismo lugar una orca, casi ciega, Morgan, es golpeada por sus compañeras de piscina y por Teko. Y la culpa es nuestra, tuya y mía.

Programa sobre Blackfish. Radio Ecocampus
Programa sobre Blackfish. Radio Ecocampus

Es nuestra culpa porque seguimos llevando a nuestros hijos, entre risas, entre juegos, para supuestamente, enseñarle como son esos animales, como viven, como juegan. Pero allí no aprenderán nada sobre ellos, porque no se comportan como lo hacen libres, porque no están con su familia, porque no pueden alejarse de las risas y los gritos de los niños, porque no se les permite hacer lo que les plazca, en alta mar, donde deberían estar. Allí, en esos delfinarios tan bonitos, lo único que le enseñamos a los niños es el erróneo mensaje de que somos los dueños de todo, de que los animales están a nuestro servicio, para alimentarnos, divertirnos y dejarlos morir cuando nos plazca. Allí el mensaje que le damos no es el más educativo.

A Tilikum, que murió hace apenas dos semanas, lo conocimos por un gran documental que hicieron en el 2013: Blackfish. Debes verlo. Si luego decides llevar a tus hijos es cosa tuya, pero míralo, quizás saques otras conclusiones a las que nosotros hemos sacado.

También deberías ver otro documental The Cove para que sepas de donde provienen los delfines que ves saltar en las piscinas. Quizás saques otra conclusión diferente a la nuestra.

Y si aún te apetece saber lo que estamos permitiendo, en pleno siglo XXI, que pase en una parte de Europa, salvando los limites y fronteras, puedes buscar algunos videos de las matanzas en las Islas Feroe. A lo mejor tu conclusión es otra.

Tilikum llevó una vida dura, muy dura, pero su historia, Blackfish, está consiguiendo que el mundo conozca esta realidad. Y se están consiguiendo cosas, pequeños pasos que nos hacen estar orgullosos de algunos seres humanos. Pero queda mucho camino por recorrer y tú puedes poner tu granito de arena: No vayas a los delfinarios, no pagues una entrada para mantener esos espectáculos. Gástate el dinero en alguno de los barcos que salen a observar cetáceos en el mar, siéntate a ver videos, películas de ellos nadando en libertad. En tus decisiones está que esto no siga ocurriendo. Su vida está en tus manos.

¿Y por qué hoy nos acordamos de Tilikum? Pues porque ayer, 19 de enero de 2017, hicimos un Cineforum en la Universidad de Almería enmarcado en el proyecto ECOCAMPUS. Los compañeros de PROMAR nos ilustraron con el debate posterior al documental Blacfish y algo nos nubló la vista.

A Tilikum

 

 

 

 

 

Una idea en “Por Tilikum”

Deja una respuesta

Su correo no será publicado.Los campos marcados son obligatorios *