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Los plásticos de nuestra agricultura

El otro día estuvimos en Punta Entinas Sabinar y nos encontramos con un montón de plásticos acumulados junto al viejo Cuartel de la Guardia Civil Príncipe Alfonso. De la frustración surgió este artículo que nos publicaron en La Voz de Almería, y en los digitales  Almería360 y Noticias de Almería. Esperamos os guste.

Los plásticos de nuestra agricultura.

Desde su aparición, el plástico nos ha facilitado mucho la vida, pero las consecuencias de su abuso, abandono y acumulación en la naturaleza en forma de residuo son tan graves, que amenazan con la conservación de la vida en el planeta.

A nivel local, se lo debemos todo. El gran desarrollo de nuestra agricultura y por tanto de la riqueza de nuestra provincia se debe al uso de plástico, y a otros factores no menos importantes, el agua, el sol, el viento y el esfuerzo de nuestros agricultores. Es cierto que nuestro modelo agrícola ha evolucionado mucho y que somos ejemplo para el resto del mundo, pero estamos muy lejos de ser una agricultura sostenible. Es imposible llamarnos sostenibles cuando el modelo se ha desarrollado sobreexplotando los acuíferos, generando problemas naturales para crear un suelo útil o generando una gran cantidad de residuos vegetales y plásticos que no sabemos dónde meter.

En el último año se han generado diversas noticias que nos demuestran que es un grave problema que hay que solucionar. A principios de año China dejó de comprar residuos al resto del mundo, que preferían vendérselos a ellos que gestionarlos debidamente. Nuestros agricultores pagan religiosamente por retirar sus residuos a plantas que lo único que hacen es acumularlos, clasificarlos y gestionarlos para luego vendérselos a las fabricas de reciclaje. Esas plantas de gestión, tanto de restos vegetales como de plástico, que obtienen su beneficio del agricultor, no de su reciclaje, han salido ardiendo 9 veces desde el año 2000. La última este mes de agosto donde toneladas de plástico se volatilizaron en cuestión de unas horas dejando espacio para continuar el negocio.

Las administraciones, locales y autonómicas, conscientes del grave problema, para unos ambiental, para otras solo de imagen ante el mercado, están poniendo soluciones que nos hacen ser optimistas. En abril se creó la Asociación de Recicladores que aglutina a seis plantas que gestionan estos residuos en la provincia, con el objetivo de darle el tratamiento necesario para que no acaben en nuestras ramblas. Deseo y espero que no salgan ardiendo en los próximos años.

La semana pasada, coincidiendo con las lluvias y con las imágenes de nuestras ramblas arrastrando todo tipo de residuos, la Junta de Andalucía anunció que hará una campaña de retirada de plásticos en las provincias que viven de la agricultura intensiva.

Pero estas soluciones, estos esfuerzos, no servirán nada si el primer eslabón de la cadena, el agricultor, no pone de su parte. Evidentemente son unos pocos los que se saltan las normas, pero manchan la imagen de todo el colectivo, de nuestro campo, de nuestra provincia.

El otro día decidí dar una vuelta por Punta Entinas Sabinar y me llevé una gran decepción. Junto al viejo cuartel de la Guardia Civil, el Príncipe Alfonso, dos grandes montañas de plástico aparecían bien colocadas. Por desgracia en los límites del Espacio Protegido hay muchos residuos de este tipo, pero lo más frustrante, es que esa zona fue limpiada hace unos meses dentro del proyecto ConHabitat de la Consejería de Medio Ambiente que, entre otras muchas actividades orientadas a la conservación de los ecosistemas, colocó unas vallas de madera para delimitar los caminos. Así que para acumular esos plásticos han roto las vallas de madera, han pasado el camión y los han acumulado tranquilamente. Quizás el que vertió los residuos no fue el mismo que rompió la valla, pero la única realidad, es que todo el esfuerzo que se hizo para que los ciudadanos pudiesen disfrutar de uno de los espacios protegidos más bellos de la provincia, no han valido para nada. Como me temo que pasará en el  Río Adra ante unas actuaciones que se llevan demandando más de 20 años. Ojalá me equivoque.

Las medidas adoptadas no servirán de nada si no se trabaja en la educación, la conciencia y el respeto de nuestros agricultores por el medio en el que viven. Que sean conscientes que si solo uno de ellos vierte los residuos en cualquier lado se les señalará a todos, injustamente, pero así será. Deben ser los primeros interesados en mantener un campo limpio para luego poder exigir que las administraciones cumplan con su parte y encuentren una solución para que las ramblas estén limpias y no ardan las plantas de tratamiento.

 

 

 

 

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