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Un día en el bosque tras los pasos de Nevadensis

Hoy ha sido un gran día y no queríamos dejar para mañana la ocasión de escribir esta entrada. Preferimos hacerlo ahora, con las emociones a flor de piel, con sus risas aún resonando en nuestras cabezas, con su emoción grabada en nuestras retinas.

Hemos tenido la suerte de acompañar a los Clubs de lectura infantiles de Vícar a buscar al Duende Nevadensis, el que vive bajo el árbol de las piruletas, y estamos muy contentos por varios motivos:

Tocando y oliendo las plantas
Tocando y oliendo las plantas
  • Conocer la enorme labor que están haciendo desde las Bibliotecas de Vícar y todas sus barriadas para mantener a tantos niños en sus clubs de lectura. Eso solo se consigue, con ilusión, trabajo y mucho empeño por parte de sus bibliotecarias, que cada día tienen que inventar una actividad diferente para que los niños se acerquen al mundo de los libros.
  • Saber que casi todos habían leído y conocían nuestro cuento “El árbol de las piruletas”. Para qué negarlo, se nos cae la baba, viendo a los niños ilusionados por la historia que creamos, preguntando y sacando sus propias conclusiones. Una de las cosas que más nos gustó fue ver que algunas de las niñas habían inventado su propio baile del merequetengue como proponemos en el cuento. Nos ha encantado su creatividad y su valentía para bailarlo delante de todos.
  • Hemos tocado, olido, probado algunas de las plantas. Hemos rastreado huellas, subido laderas, observado la naturaleza a vista de pájaro. Nos hemos caído y levantado varias veces, pero siempre con una sonrisa. Hemos resbalado y ayudado los unos a los otros a subir, a bajar, a permanecer en el sendero. En definitiva, hemos pasado un día en contacto con la naturaleza y probablemente no recuerden el nombre de las plantas que le enseñamos, ni sepan diferenciar los rastros, ni muchos ni siquiera sepan que han estado en Sierra Nevada, pero estamos seguros de que querrán volver porque se lo han pasado pipa entendiendo que todo aquello depende de ellos y, sobre todo, que les pertenece. La naturaleza es suya.
El merequetengue junto a la cabaña
El merequetengue junto a la cabaña
  • Muchos de esos niños esta noche colocarán su piña de los deseos en su habitación, los que aguantaron sin comerse la piruleta que les dejó el duende en la cabaña la pondrán bajo su almohada esperando que todos sus sueños se hagan realidad y estamos seguros, que por muy cansados que estén, soñarán con los duendes, las hadas y el bosque. ¿Se puede pedir más?

Eternamente agradecidos a la Biblioteca de Vícar por confiar en nosotros, en nuestros Secretos en el Sendero, en nuestro Árbol de las Piruletas y, sobre todo, por dejarnos jugar con la imaginación de los niños.

Gracias Rosa por venir a echarnos una mano.

La actividad en la prensa:

Salud y saludos a todos compañeros, hoy dormimos a pierna suelta.

 

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