Artículos / Literatura / Medios de comunicación

Cuentos para prevenir el fuego

Este verano (y el pasado ya lo decíamos)  todos imaginábamos que los incendios forestales se multiplicarían por nuestros montes. La gran cantidad de biomasa acumulada durante la primavera, el aumento desmesurado del calor, los intereses urbanísticos y empresariales de algunos desarmados, aderezados por la falta de medios en algunos casos y los vientos que han soplado estos días han conseguido el cóctel perfecto para que día tras día veamos en los medios un nuevo incendio. Doñana, Río Tinto y nuestro Cabo de Gata han sido el inicio, pero por desgracia no serán los últimos que vivamos este año en Andalucía.

Son muchas los debates que se generan tras un incendio, la Ley de montes, la falta de previsión, el endurecimiento de las penas a los pirómanos, la limpieza del monte, la falta de recursos humanos y materiales, pero siempre, por encima de todos ellos se habla de sensibilización y de educación ambiental para acabar con las negligencias, para conseguir el apoyo de la ciudadanía, para inculcar la importancia de la vegetación en la vida del planeta y por tanto en la supervivencia de la especie humana, que parece ser es lo único que en realidad nos importa.

         Gracias por publicarlo en vuestra web

Y ahí, como una herramienta de educación ambiental, como una semilla para cambiar el mundo, aparece el cuento de “El árbol de las piruletas”.

Todos, por poco que leamos, recordamos el titulo de un libro que nos ha hecho cambiar la percepción de la realidad en la que vivimos, de mostrarnos un matiz de nuestra existencia en el que no nos habíamos parado a reflexionar, de abrirnos  un mundo de posibilidades para seguir caminando.  A veces de forma imperceptible, como una semilla que queda enterrada esperando el momento oportuno, otras de forma inmediata y brutal como si de un choque de trenes se tratase. Sea como sea, los libros son fundamentales para el crecimiento personal, social y planetario.

Quizás no debería ser yo quien dijese estas cosas sobre “El árbol de las piruletas”. Para muchos puede parecer presuntuoso destacar nuestros éxitos, pero visto lo visto, ya que nadie nos va a reconocer los aciertos, he decidido hacerlo. De los errores, de los fallos cometidos, si queréis hablamos en otra ocasión.

Para muchos el cuento del que hablo es solo una historia de un duende, uno más, que es dueño y señor de Sierra Nevada. Para nosotros ese cuento es un arma poderosa para prevenir los incendios del futuro. No la única evidentemente, pero si una buena herramienta para concienciar a los niños, a los ciudadanos del futuro. La pregunta quizás sea, si tendrán ocasión de vivir ese futuro, porque mientras las semillas crecen, el presente avanza sin reparos.

Como decía, este cuento es mucho más, porque Nevadensis, junto a los animales del bosque, deben conseguir que dos desconsiderados y malvados villanos quemen Sierra Nevada. De cómo lo consiguen y por qué aparece un árbol cargado de piruletas es algo que dejaré en el aíre con la ilusión, el deseo, la esperanza de que lo leáis.

Gracias a este cuento, este curso escolar hemos tenido la suerte de visitar unos veinte centros escolares, de contar y reflexionar con casi 1.500 alumnos de la importancia de los bosques, de por qué alguien querría hacer desaparecer un bien que nos pertenece a todos. Hemos hecho cuatro visitas, con grupos de niños y adultos, el futuro y el presente, al bosque de Nevadensis para conocer el ecosistema in situ donde hemos podido ver, tocar, oler e incluso degustar las especies de plantas que veíamos.

Soy consciente de la relatividad de nuestras acciones, de que los éxitos cuando hablamos de sensibilización y educación ambiental son difíciles de medir, que los resultados se obtienen muy lentamente en el tiempo y que los mismos, difícilmente podrán ser achacables a una sola actuación. Pero permítanme que me sienta orgulloso, satisfecho y tranquilo porque pusimos nuestro granito de arena en prevenir los incendios del futuro, en ofrecerle los libros como un lugar donde refugiarse y conocer lo que les rodea y sobre todo por hacerles entender que ellos son elementos fundamentales, nunca pasivos, para cambiar el mundo.

Cada vez que terminamos de contar el cuento, nos gusta recordarle que los duendes, las hadas y todos los seres elementales, creamos o no en ellos, por mucha magia que puedan hacer, no pueden proteger la naturaleza de la avaricia humana y que con su ayuda, quizás podamos conseguirlo, y mantener los bosque que tanto nos han dado, nos dan y deben seguir dándonos en el futuro. Ellos se recuperarán, pero sin la vegetación nosotros desapareceremos.

 

Os recomendamos visitar nuestra página para conocer este proyecto:

http://www.elarboldelaspiruletas.com/tras-las-huellas-nevadensis/

Y la siguiente entrada donde aparecen las actividades que programamos para la primavera y la conmemoración del día del Libro:

http://www.elarboldelaspiruletas.com/actividades-animacion-le-lectura/

 

Deja una respuesta

Su correo no será publicado.Los campos marcados son obligatorios *